Estamos en el lejano Oeste americano tal como lo conocemos por los westerns y estamos a bordo de un tren que acaba de... que va hacia... en fin, no importa porque lo que nos interesa son los sacos de monedas de oro, las joyas y otros valores que se encuentran allí.
¡Vamos! ¡Todo en mi bolsillo!
Pero no estamos solos, otros forajidos también vienen a hacer su mercado y un alguacil recorre el tren para proteger a la gente honrada (¡pfff!) y llenarnos de balas (¡repffff!).
Todo comienza con la distribución de personajes. Cada uno recibirá la ficha del bandido que va a interpretar. Una pequeña personalización porque cada uno posee una ventaja particular en el juego.
Podremos aplastar la nariz de los rivales vaciándoles los bolsillos, otro podrá disparar a través del techo de los vagones, el Doctor tendrá una carta más en la mano lo que le da más libertad para actuar, etc...
Según el número de jugadores, colocaremos luego las fichas de nuestros personajes que, aún tranquilos en ese momento, se quedarán quietos en uno de los vagones del tren. Tranquilos, eso no durará mucho.
En este tren se han colocado previamente fichas de botín. Algunas tienen un valor fijo pero los sacos pueden contener valores diferentes y solo lo descubriremos al recogerlos.
Cada jugador dispone de un mazo de cartas de Acción que representan las acciones que puede realizar su personaje. Robaremos 6 para cada ronda.
Y ya que hablamos de ronda, también es momento de voltear una carta de Ronda que nos indicará cuántas cartas podremos jugar y en qué condiciones.
El tren puede, en efecto, a veces entrar en un túnel y como está todo oscuro, jugaremos entonces nuestras cartas de Acción boca abajo. ¡Sorpresa! Otras veces el turno cambiará de sentido o incluso podremos jugar dos cartas de Acción en un turno.
Teniendo en cuenta las condiciones del viaje, el primer jugador elegirá su primera carta de Acción que colocará visible para todos (excepto poder especial o túnel).
El segundo jugador hará lo mismo y así sucesivamente. Atención, en esta etapa no resolvemos las acciones. Veremos el resultado de nuestras intenciones al final de la ronda.
Aquí se trata de programación y lo que hace especial al juego es intentar seguir lo mejor posible lo que cada uno hace o lo que imaginamos que va a hacer para optimizar el saqueo de este buen viejo tren. Por supuesto, con los túneles y otros poderes de los personajes, las cosas no siempre saldrán como se planea, lo que a veces es tan divertido como frustrante.
¡Lloverán las trampas!