Por primera vez en Nintendo 64, Donkey Kong y su colección de animales llegan con gran esplendor.
Y podemos hablar de colección de animales ya que tres nuevos personajes acompañan a Donkey y Diddy Kong: Tiny, Chunky y Lanky.
Para terminar el juego, habrá que jugar con los tres, lo que aumenta el número de niveles. Hay alrededor de cien repartidos en ocho mundos.
Y eso no es todo, el editor ha escondido 40 minijuegos secretos que tendrás que descubrir.
Donkey Kong. Un nombre que basta para emocionar a miles de jugadores. Ya sea en arcade a principios de los años 80, en Super Nintendo a principios de los 90 o en Nintendo 64, las aventuras del gorila saltarín siempre han sido éxitos fenomenales.
No es de extrañar entonces saber cuánto este nuevo episodio trasciende la serie al dar sus primeros pasos en la era tridimensional.
Así, técnicamente Donkey Kong 64 lleva a Nintendo 64 a sus últimos límites. Cabe señalar que es indispensable poseer el famoso accesorio Ram Pak para poder jugar.
Una inversión adicional que te abrirá las puertas a un juego de plataformas/acción de rara profundidad.
Enfrentar a los secuaces del caimán K. Rool, encontrar al resto de tu tribu simiesca, así como tu reserva de plátanos, eso es en resumen lo que te espera. La primera buena sorpresa, aparte del famoso Donkey, es que podrás encarnar a 4 otros monos que poseen habilidades propias. Diddy, Tiny, Lanky y Chunky, no serán de más para recorrer cada centímetro cuadrado de los 8 gigantescos mundos que tiene el juego.
Para complicar todo, cada lugar tiene un objetivo diferente para cada personaje, ¡lo que nos da un total de 40 objetivos!
Impresionante, sobre todo porque también tendrás que lidiar con numerosos minijuegos, las diversas transformaciones (pez espada, rinoceronte), sin olvidar los modos multijugador que reúnen hasta 4 personas en duelos a base de plátanos a veces un poco violentos.
Con magníficos temas gráficos (selva virgen, desierto, caverna…) y ofreciendo una riqueza de juego poco común, Donkey Kong 64 literalmente arrasa. Una alegría para los amantes del género.