El sol se pone sobre la tierra de Valisthea.
Durante siglos, la gente ha acudido a sus cristales madre para participar en su bendición, el éter abundante que alimenta las magias en las que confían en su vida diaria.
Pero a medida que el éter comienza a desvanecerse y las tierras muertas y sin vida se extienden cada vez más, la lucha por los últimos destellos de la luz de las madres se vuelve cada vez más feroz.
Una batalla sangrienta arde a través del reino, las naciones rivales envían sus armas definitivas unas contra otras: los Dominantes.
Hombres y mujeres en quienes duerme el poder revolucionario de un Eikon. Son pocos en Valisthea aquellos cuyas vidas no han sido tocadas por esta guerra por la bendición de los cristales, y Clive Rosfield, hijo primogénito del archiduque de Rosaria, no es la excepción.
Sin embargo, a diferencia de la mayoría, el destino le revela la oscura verdad que yace en el corazón de su mundo, y lo conduce en una misión para destruir esos mismos cristales madre que el resto del reino considera sagrados.
La herencia de los cristales ha moldeado el destino de la humanidad durante bastante tiempo.