Entre los Ardientes, los berserkers de llamas constituyen una pequeña hermandad que, dotada más allá de sus pares con la fuerza bruta del elemento fuego, no busca dominarlo ni someterlo, sino más bien encarnarlo.
Para la mayoría de ellos, esta transición ocurre durante el Dheukorro, el descenso, el camino que todos los Ardientes deben recorrer para demostrar su entrega.
Nadie habla de lo que sucede en las profundidades, pero cuando regresan, han cambiado: sus cuerpos llevan implantes rudimentarios que compensan las pérdidas sufridas a causa del enemigo o de las llamas, mientras que sus brazos de obsidiana y la poca armadura que llevan son impermeables a las llamas y al calor que generan.
En su mente, el intercambio es favorable: la vida por la gloria, el tiempo por el valor.
Esto es lo que, por encima de todas las demás ventajas abrumadoras, hace de los berserkers de llamas un enemigo tan temible de enfrentar.
Solo al enfrentarlos en el campo de batalla se puede comprender realmente que detrás de las llamas giratorias y los hachas al rojo vivo se oculta un ser que ha elegido conscientemente la auto-inmolación en lugar de la supervivencia, la destrucción en lugar de la conservación, la muerte de sus enemigos al precio de la propia.
Contenido de la caja:
12 miniaturas de plástico (con posibilidad de realizar 2 modelos de mando),
3 soportes de plástico para infantería
12 bases
1 carta de mando