Interpreta la ley como mejor te parezca en This Is the Police 2, la continuación del famoso drama negro This Is the Police.
Dirige el departamento del alguacil, administra a tus policías, investiga, interroga, encarcela, toma decisiones difíciles y trata de no acabar en la cárcel tú mismo. - en esta mezcla de aventura y estrategia centrada en la historia, en una ciudad fronteriza fría y llena de violencia.
Bienvenido a Sharpwood, donde la gente conoce a sus vecinos por su nombre y respeta fielmente sus tradiciones, sin importar cuán bárbaras puedan ser. Los contrabandistas, las bandas y los populistas vociferantes llaman a esta ciudad su hogar.
La desesperación crece como un cáncer, de la mano con la violencia. Es un trabajo duro para la nueva alguacil, Lilly Reed (voz de Sarah Hamilton, de la famosa saga de aventura The Longest Journey).
Le cuesta mantener el orden y la paz, mientras que sus subordinados son hombres rudos que no están acostumbrados a seguir las órdenes de una mujer joven.
Pero todo cambia cuando un misterioso desconocido que se hace llamar Warren Nash aparece en Sharpwood. Y nadie sabe qué traerá a la ciudad: la salvación o la perdición.
¿Es un juego de aventura? ¿Una estrategia? ¿Una simulación? ¿Un juego de administración? ¿Una novela visual? ¿Un rompecabezas? ¡Es todo eso y más!
La pobreza y el hambre chocan con explosiones crecientes de violencia doméstica, mientras la inacción de las autoridades hace que los habitantes de la ciudad recurran a los «espíritus del bosque» y a cultos religiosos arcaicos.
Los problemas constantes con el suministro de alimentos han entregado la ciudad en manos de los contrabandistas locales. Acusa a los inocentes, haz tratos con criminales, tortura a quienes no cooperan voluntariamente.
Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca. Tus subordinados no son solo un recurso; son personas vivas con sus propias fortalezas, debilidades, miedos y prejuicios – y tendrás que contar con todo eso para sobrevivir.
En Sharpwood, todo se basa en relaciones personales, y nunca sabes cuándo ser amigo del carnicero local o hacer negocios con el dueño de la morgue podría salvarte la vida.